Neptuno en Capricornio

Cada luna azul,
mi sueño blanco
se degrada en piel peludo.

Mi sueño blanco,
suave, cálido, europeo.

Visualizo con ojos verdes y cerrados.
Visualizo la barba sonriente,
mientras me arrodillo enamorado de mis sueños
y escondo mi cabeza entre su piel peludo
para que me arrope el miedo al futuro.

y la cima brillante,
iluminada y famosa
me dé fuertes golpecitos en la espalda

Cada luna azul, sufro una metamorfosis.
Cada luna azul, el tiempo se vuelve uno.
Cada luna azul, me encuentro contigo, sueño blanco.

Lloro sobre mis cicatrices invisibles para pintarlas doradas.

Mi sueño blanco
conoce mi cuna y mis pies sucios.
Crecen sin parar de resistir
el peso absurdo de un cráneo inflado.

Sólo quiero un deseo del corazón.
Que las raíces exploten
exploten en fuegos artificiales,

Que las hojas nos enceguezcan
y vuelvan al aire un destello mundial
de éxtasis, triunfo y fiesta.

Quiero, por una vez... por el camino de Saturno, tener mi rostro mojado de alegría.

Cada luna azul, sufro una metamorfosis.
Cada luna azul, el tiempo se vuelve uno.
Cada luna azul, me encuentro contigo, sueño blanco.

Imponer: la raíz de todos los males del mundo actual.

Siempre que me siento frente al computador, espero escribir todo lo que me gustaría descargar de mi subconsciente tan resentido. Aquí estoy en otro intento por sanar. ¿Por dónde podría empezar?

Empecemos por la consecuencia. A veces siento que si no logro descargar todo lo que siento de una vez por todas, voy a terminar convirtiéndome en un peligro para la sociedad. Y es que siempre terminan siendo peligrosos los que bajan el promedio de las estadísticas. Yo parto a la mitad el índice de felicidad de Colombia entero. Y me pregunto ¿si ni siquiera yo puedo perdonar de corazón, cómo voy a exigirle a un delincuente que lo haga, junto con sus víctimas? Todos somos hijos de la guerra y la violencia. No de la más belicosa y preparada; esa que no le importa si es con dientes y puños. El caso es que no estoy muy lejos de convertirme en uno de ellos, si es que aún no lo he hecho. Y nadie, de los que estamos dentro de estas raíces lo está.

Me gustaría poder hablar de hechos concretos en su mayoría, pero lo único concreto que ahora puedo mostrarles, es un gato que torturé. No lo torturé sacándole sangre, no. No lo torturé hasta matarlo; pero no hay duda de que si mis cicatrices fueran más profundas, la mascota de mi hermana se habría asfixiado. ¿Por qué?

Yo tampoco lo sé a ciencia cierta. Sólo sé que me gustaba descargarme con el pobre animal, haciéndole sentir, en una especie de último recurso, lo contrario a lo que me hicieron sentir a mí.

--¡Tú te quedas aquí conmigo! Y te voy a abrazar y no te voy a dejar ir, no porque te quiera; más bien porque te odio como a todos. Los detesto a todos. Tanto a los que actuaron como a los que no. Tanto los que me subestimaban, como los que me creían una amenaza.

¡El gato se quería ir!, y yo, sin pensarlo dos veces afirmaba que me odiaba. Yo sólo quería llevarle la contraria.

--Voy a hacerte sentir el amor que nunca sentí yo. ¿Sí, te gusta? ¡Siéntelo!

Lo obligaba a quedarse quieto sin moverse, privándolo de su libertad. Es evidente que un gato corriente odiaría que se la quitaran. Lo hacía todo en una especie de discurso inentendible para quien sea que me estuviera observando. Me sentí un asesino de película. Pero estaba orgulloso de recobrar mi honor de alguna manera, no me importaba hacerles daño a los demás.
-Yo sólo quiero que sientan en la misma medida lo que yo sentí-. Todo esto en un montón de pensamientos y emociones revueltas y conectadas desordenadamente, en un campo de batalla laberíntico: mi subconsciente. Juro que no soy consciente de las cosas que pienso y siento. De cómo actúo sí soy consciente, y por eso soy culpable.

Pero poco a poco me daba cuenta de lo que hacía, y me decepcionaba al ver mis arrebatos. Lo único que hubiera podido decir en ese momento sería:

-- Me hirieron mucho -- entre lágrimas de cocodrilo --No tengo la culpa, por favor. Alguien entiéndame. Fue horrible. Sólo quería que supieran lo que sufrí. No tengo idea de quién. Pero alguien, en algún lugar, que me esté viendo… ¡Dios! si es que existe, él va a ver todo lo que sufrí.
Me duele pensar que es en parte cierto y válido.

Lo sé, lo sé: yo tengo el poder para enfocarme en lo bueno y probablemente sólo veía lo malo. Yo fui el que me hice desembocar en el fango y no en la tierra firme. Yo fui el que me hice caer solito. Y probablemente sea cierto, dentro de una perspectiva global y equilibrada. Pero lo único que puedo ver es esto: yo estaba desilusionado… y quería a alguien… y nadie venía… y rogaba, gritaba sólo en mi casa. ¿Hay alguien? … Y lloraba desesperado. A veces entre sueños alucinaba ver a alguien. Pero no había nadie. Nunca hubo alguien que me apoyara.

Yo dije que no quería volver al papel de víctima. Pero lo cierto es que sí estoy herido por lo que sufrí, y nadie lo sabe bien. Nadie sabe que había noches en que no dormía, estando en vacaciones. Llegaba de hacer ejercicio a llorar, a no verle sentido a la vida, incapaz de resolver las cosas porque se había ido ese man. Siempre le dije que prefería que me odiara y me lo dijera a que me dejara así. ¿Por qué se fue? ¿Por qué destruyó mis sueños? Era uno grande, era el único que me mantenía vivo, y no tenía ninguna explicación. Lo único que veía era su cara de cínico como si nada hubiera pasado. Por favor, nunca se vayan si se llevaron la claridad. Lo único que veía, antes de que cayera en cuenta, de todo lo que le estaba haciendo al gato, era cómo él se preocupaba por salir en un acto de alerta y consciencia. ¿Y en el pasado, yo que tuve? La inconsciencia, la indiferencia de todos los que se fueron. Sólo me encantaba ver que podía causarle esa reacción de conciencia al gato. Me encantaba ver cómo podía ser el protagonista de la vida de un gato, de forma tan sencilla. Entonces el gato empezó a llorar, y era como música para mis oídos, entre tantos pensamientos revueltos: ¿será que lo que hago está bien?, creo que me estoy excediendo, creo que este no era el objetivo de tener al gato aquí, creo que esto ya no justifica haber castigado al gato por rasgar la madera de la puerta. Y pensé con lágrimas en los ojos: esta es la raíz del homicidio y la estoy sintiendo, esta es la raíz del bullying, ¿qué me está pasando? La gente que hace esto, se mete con la gente más indefensa y vulnerable porque es sobre la única que tienen control. Yo no tengo control sobre los homosexuales, una comunidad vulnerable hoy en día, soy uno. Yo no tengo control sobre las mujeres, yo no tengo control sobre niños más pequeños. Yo tengo control sobre mi gato. Y probablemente trate de tener control sobre mis allegados, sobre mis mejores amigos, sobre mis papas, en un intento desesperado por vivir tranquilo, sin sentir que alguna de aquellas bestiecillas puede herirme de nuevo. No, yo no confío en nadie. Y como he podido ver, no he perdonado a nadie.

El caso es que los bandos no están separados, no hay uno bueno y uno malo. Las víctimas de París no eran del todo buenas así como los terroristas no eran del todo malos. Como pueden ver no todos los homosexuales somos víctimas, algunos somos victimarios, homicidas, asesinos. Tan sólo por ser hijos de la guerra.

La escritura me ayuda a tener memoria, a no olvidar quién es el verdadero enemigo: la violencia. No es quien fomenta la violencia. Tachar a alguien de violento es ser violento. Porque estamos imponiendo nuestro juicio sin ningún pero. Y eso hacen los violentos imponer, sin escuchar. Imponer, sin razonar. Imponer, sin manejar la indignación que nos puede provocar algo malo. La escritura me ayuda a sanar.


Yo sigo defendiendo que me hirieron, pues quiero que alguien me crea. Quiero que entiendan mi dolor. Pero no por ello, tengo que imponer. Pues esa es la raíz de todos los males de nuestro mundo actual.

¿Amor?


-¿Amor? No sé lo que es eso- Decía Peter Pan. 

Ojalá yo pudiera decir lo mismo.
Tal vez puedo. Tal vez es sólo un capricho por saciar un vacío. 

"Y yo te voy a esperar, 
y no me voy a pintar,
yo sé que te gusto mucho cuando me ves natural"

El amor es como la plastilina, tan suave, tan moldeable que olvidamos que para que se moldee tenemos que esforzarnos para hacerlo. 

"Y llegaré tan puntual, no quiero perder más tiempo,
cada segundo que tardas es un beso que te resto"

Queremos que las cosas se hagan solas, pero como somos humanos, lógicos y autómatas, recurrimos al sentido común para buscar un culpable. No hay nadie más a quien culpar sino al compañero de ese amor. 

"Me pondré el vestido azul, ese que te gusta más,
dejaré mi pelo suelto para que baile en el viento"

En mi caso, funciona en parte así y en parte no: hay veces en que tu moldeas, y el otro se queda sólo admirando cómo las cosas se construyen solas, con un cinismo de no creer. 

"Y en nuestra esquina de siempre, el aire se ha perfumado,
porque en todas las ventanas, el amor se está asomando"

Hay veces en que una mala racha termina siendo la vida entera. 

"Pero él no vino nunca, no llegó,
y mi vestido azúl se me arrugó,
esta esquina no es mi esquina
y este amor ya no es mi amor"

Peter Pan dejó las cosas a un lado, dejó el amor por temor. Yo soy como Peter Pan. 

"Me fui llorando despacio,
me fui dejando el corazón"

Aún soy un principiante en eso del amor.

"No vino.
No llegó" 

Lo más difícil fue lo que alguna vez dije: “Cuando ya lo has visto todo, la desmotivación te inunda y la vida ya no tiene mucho sentido”, y en parte, es natural. Es un deseo ya cumplido. O tal vez, un sueño si es por lo único que has trabajado toda tu vida. Siento que el resto de campos están casi cumplidos por haberlos entendido. Ahora me toca el amor. El terreno del amor. Y tengo miedo.

Como Peter Pan. Como el desgraciado que dejó a floricienta.

"I don't fall in love. I just fake it. I don't fall in love. I don't fall in love"

Homenaje a La Oreja de Van Gogh

La niña que llora en tus fiestas


Mírame.
Con la estrella polar a mis pies,
Vuelvo a casa perdida otra vez,
Porque no sé dejar de adorarte.

Pienso en ti.
Cada vez que me alejo de mi
Cada vez que prefiero morir.
(...)
Piensa en mi.
Cada vez que me miras así,
Se me cosen los labios a ti,
Y la luna me pinta los ojos.
Mírame.
Cada vez que te vas, pienso en ti.
Cada vez que prefiero morir.
Cada vez que me besas así.
Cada vez que te vas, mírame.

Epifánica partida

No.
Sabe callar,
no porque mueras por gritar en silencio.

Ese silencio es corolario,
pero me deja estupefacto.

Para que la neurastenia
que adormece mi iracundo ser
me deje saber
qué es el amor,
he de estar cansado
de dirigir tanto loor
en este mortero
que me desgarra como hierba.

No.
Para entender tu género de amor y arrebatos,
he de dibujar diagrámas, más que retratos.

Que el agua campestre que falta en los cañaduzales
no sea la causa de esta epifánica partida.
Mira. Soy yo el que decide estar entre animales.

Si has de cultivar yuca en vez de frutilla,
mira que intercambio senos por tetillas,
Ya sabes. Mi extraño pensamiento
no cambia por máquina ni experimento.

Que todo nilpotente silencio
que me regrese a nuestro inicio,
sea interrumpido por un grito de Dios.
Mira. En catapulta te envío,
que ya no contengo ni un cálido adiós.

No.
Te mando a las chagras solitarias.
Sin ti, celebramos los dos.

Si no me aceptaste, nunca me amaste.

No.
No puedes conocer la fuente de mi amor.