Confesión pasada del villano

12/10/2012
La mañana es fría, tanto como la noche. Odio esas horas del día, y lo peor es que es aquí cuando me encuentro en casa. Hay un aburrimiento que me congela por dentro hasta llegar a mi boca, impidiendome decir una sola palabra cálida que pueda sentir la primera persona que llega a casa. Pero se han acostumbrado a verme callado y yo también. No hay nada que decir cuando hay tanto que hacer. Pero me he aprovechado de mis obligaciones y las he puesto como excusa para no ir a reunirme con la gente ... Ya no se como volver a la casa en la que me crié, en donde siempre había alguna presencia con los brazos abiertos. Ahora hay comida, hay techo, hay ropa, hay como entretenerse como tonto, pero no está lo que deseo; lo que he deseado desde aquella muerte en la que caí al abismo mas profundo del corazón de mi familia. No se como emerger de nuevo y creo que las paredes de aquel corazón son demasiado altas para saltarlas, demasiado empinadas para escalarlas, demasiado oscuras para explorarlas, no tengo cuerda o antorcha que me pueda ayudar. Lo mejor será quedarme en un rincón sentado con los brazos en mis rodillas, con la cabeza escondida entre ellos porque no hay mayor miedo que el ver las profundidades del corazón de una familia que esta obligada a cuidar de sus sabanas y llanuras donde se producen las mejores plantas, donde se puede contemplar el calor; el calor y frutos destinados a las mejores personas ¿Quienes? Tal vez sean los jefes de trabajo, o la gente que no es tan vulnerable al frío de sus casas, aún cuando viven con la soledad.

Pero no me encuentro allí. Aún necesito saber como saldré de aquí, y lo mejor que puedo hacer ahora es esperar.

De repente me encuentro en frente de las escaleras, debo llegar a la habitación de arriba pero cada escalón que piso se cae súbitamente y yo tratando de llegar a mis padres desesperadamente caigo a las escaleras del garage donde no se esconde ni un alma de la soledad.
Quiero sentime orgulloso de cada cosa que hago, sin importar el comentario o el silencio. Pero soy tan adicto a las valoraciones que no hallo alguna forma de ser alguien sin ver a otros serlo.

Todo ha sido una pesadilla. Y aún sigue presente. Sólo he despertado de uno de sus muchos niveles.

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